Amelia Earhart

Amelia Earhart (1897-1937) fue pionera en la aviación estadounidense en los Estados Unidos. Fue una defensora de los derechos de la mujer y la primera mujer que cruzó sola el Océano Atlántico. Por ello fue galardonada con el premio «The Distinguished Flying Cross» (La Cruz de Vuelo Distinguida).

Amelia Mary Earhart (1897-1937) nació en Atchison, Kansas, el 24 de julio de 1897, en la casa de su abuelo materno, el ex juez federal Alfred Otis. Fue apodada «Meeley» y siempre mostró un comportamiento poco convencional, no aceptando los dictados de la educación tradicional.

Amelia Earhart había disfrutado de las aventuras desde su infancia, cuando usaba una rampa que parecía una montaña rusa, construida por el tío Earhart. También estaba muy interesado en la lectura y entró en el primer grado a la edad de 12 años. Con la muerte de su abuela materna, comenzó a tener una vida agitada, enfrentando problemas con el alcoholismo de su padre y la imposibilidad de su madre de disfrutar de la herencia.

En Chicago, Earhart fue a estudiar a Hyde Park High School, donde no se adaptó. Se unió a la Escuela Ogontz, Pennsylvania, pero no se graduó. En 1917, recibió entrenamiento de enfermería de la Cruz Roja en Ontario, Canadá, para ayudar en el tratamiento de los soldados heridos de la Primera Guerra Mundial.

Su primera experiencia de vuelo fue en Long Beach, cuando comenzó el curso con el profesor Anita en 1921. Voló a una altitud de 14.000 pies. Fue la decimosexta mujer en obtener una licencia de vuelo de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI).

En 1925, se mudó a Boston. Fue miembro de la Asociación Aeronáutica Nacional. El periódico «Boston Globe» la consideraba como una de las mejores pilotos de los Estados Unidos.

En 1928, el editor neoyorquino George Putnam organizó un viaje alrededor del Océano Atlántico para que Earhart fuera la primera mujer en lograr la hazaña, incluso como pasajera. En 1932, voló sola.

En 1935, Earhart tomó vuelo alrededor del mundo solo, pero no se dio cuenta de la aventura. Lo intentó de nuevo en 1937, cuando salió de Costa Rica, pasó por Sudamérica y se dirigió a África, desde donde partió hacia Australia, cuando ya había volado unas 22.000 millas (35.420 km). Hizo su último contacto el 2 de julio de 1937 y su cuerpo y los rastros del avión nunca más fueron encontrados, aunque el gobierno de Estados Unidos envió 66 aviones y 9 barcos para encontrarlo.

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