Biografia De Gongora

Sí que podemos encontrar, en cambio, una intensificación de tales procedimientos estilísticos que llevaron a los que se consideraron excesos de las Soledades y la Fábula de Polifemo y Galatea. De esta manera, desde el principio de su obra, podemos encontrar exactamente los mismos recursos en poemas en metro clásico y culto. Así, mucho más que de dos etapas, cabe hablar de una intensificación progresiva que el poeta deja de cuando en cuando de lado. Góngora es indudablemente uno de los escritores españoles más famosos, y acostumbra considerársele un genio indisputable que era enormemente literario en todas y cada una de las maneras de la cultura, y que asistió a enriquecer el idioma español con sus proyectos.

biografia de gongora

El Góngora esotérico y el Góngora franco coexistirán sin confrontar durante su historia, marcada además por un constante ejercicio entre su condición de racionero y sus aspiraciones mundanas. Nacíó en La capital de españa.Su vida transcurríó en la corte,realizó metas políticas en Italia por encargo del duque de Osuna.Pasó 4 años encarcelado por redactar unos versos ofensivo contra el rey.Poco después murió en Villanueva de los Infantes. Góngora no tuvo siempre la sensación de madurez a lo largo de sus años jóvenes como sacerdote que sí encontraría en su vida adulta.

Más En Literatura

Con ellos logra el favor del político a la par que da carnaza para que sigan las críticas que vienen de sus contrincantes. Estilísticamente, la poesía de Góngora se caracteriza por la hinchazón formal, por la utilización de recursos amplificadores que se detienen en la descripción y explicación del contenido más que en seguir en él. Al lado de ello, el gusto por el hipérbaton latinizante hace difícil la entendimiento del contenido, lo que llevó a sus críticos a calificarla de poesía extranjera, frente a la poesía de españa que, procedente de Garcilaso, había llegado a los “versistas claros” que rodeaban a Lope. Con todo, el estilo gongorino no procedía, ni muchísimo menos, de poesía extranjera alguna, sino del modo de poetizar de la escuela sevillana y del conjunto antequerano-granadino que, ahora desde nuestro Fernando de Herrera y por medio de la obra de un Luis Carrillo y Sotomayor, un Juan de Arguijo o un Francisco de Rioja, llegará a su cima en la obra del cordobés. Adjuntado con ello, el profundo conocimiento de las lenguas tradicionales que tenía Góngora le deja detallar esas atrevidas perífrasis y violentos hipérbatos que causaron tanta admiración como críticas.

biografia de gongora

En Salamanca se cuajó la vocación literaria de Góngora, quien se transformaría en el poeta más renombrado de su época, recibiendo encarecidos elogios de su paisano Juan Rufo y del mismo Cervantes. Hay que aportar, en su alegato, que conocía el latín y leía el italiano y el portugués, e inclusive se atrevió a redactar algún soneto en estas lenguas. El esdrújulo italiano, el léxico latinizante, las menciones mitológicas, el indomable hipérbaton y otras cuestiones estilísticas dejan patente este destino literario. Pero igualmente, por estos años, escribía ricas creaciones repletas de humor y también ingenio, letrillas y romances de tono precisamente habitual.

Hay que aguardar al simbolismo, con su gusto por lo oculto, lo irreal y lo ajeno a la cotidianidad para que fuera reivindicado por ciertos versistas franceses de vanguardia. Más tarde llegarían los estudios de Dámaso Alonso y la conocida celebración del centenario de su nacimiento que da nombre a toda una Generación, la del 27, la misma que le rinde un tributo fervoroso. Poeta y dramaturgo español, nativo de Córdoba el 11 de julio de 1561 y fallecido en su ciudad natal el 23 de mayo de 1627, víctima de una apoplejía. Máximo representante del culteranismo barroco en la poesía española, fue entre los poetas mucho más predominantes en la evolución estética de su tiempo.

Fábula De Polifemo Y Galatea

Los poemas mucho más populares de Góngora, escritor valorizado por la Generación del 27, son “Fábula De Polifemo y Galatea” y “Soledades” . Felipe III lo nombró capellán real en 1617; para desempeñar tal cargo, vivió en la Corte hasta 1626. Velázquez lo retrató con frente amplia y extensa y despejada, y por los pleitos, los documentos y las sátiras de su gran enemigo, Francisco de Quevedo, sabemos que era jovial, sociable, hablador y amante del lujo y de entretenimientos como los naipes y los toros, hasta el punto de que se le llegó a reprochar frecuentemente lo poco que dignificaba los hábitos eclesiásticos.

Hasta el momento, su obra poética consistía más que nada en romances líricos y burlescos, letrillas satíricas y sonetos, de los que los cariñosos están hechos a imitación de los petrarquistas italianos. Además de los mencionados, hay que señalar la letrilla “Ándeme yo caliente”, el soneto destinado a Córdoba, varios satíricos sobre La capital española y los dedicados al monasterio de El Escorial y a Cristóbal de Moura, junto con otros poemas que lo detallan aficionado al juego y bien relacionado con versistas como Juan Rufo o Luis de Vargas. Y aunque impresos sin nombre de creador, son ya varios los romances de Góngora que circulan en las diferentes unas partes de Flor de varios romances que entonces confluirán en el Romancero General de 1600 y ediciones posteriores. Libros como La Galatea, de Cervantes , y las Rimas de Espinel dan fe de su temprana fama como poeta. Hijo de Francisco de Argote, juez de vivienda en La capital de españa y de recursos decomisados por la Inquisición de Córdoba, y de Leonor de Góngora, parece que estudió con los jesuitas. Se ordenó sacerdote cuando su tío materno, racionero de la catedral cordobesa, le cedió ciertos permisos, pero la carencia de vocación religiosa del poeta fue visible a lo largo de toda su vida y se mostró en su pasión por las mujeres y, más que nada, por el juego, que fue la causa de su ruina final y de innumerables burlas durante sus años de estancia en Madrid.

Luis De Góngora

Esta inquina, con toda posibilidad, estuvo adobada por el carácter poco afable de Góngora, dado a responder insolentemente tanto a un obispo como a un adversario literario. La palabra cruel de Quevedo quedó grabada en este conocido epitafio en el que no escatimó versos envenenados. Nace en Córdoba en 1561 en el seno de una familia aristocrática y muy bien posicionada a todos y cada uno de los escenarios.

En 1611 nombra coadjutor de su ración a un sobrino de el, lo que le permite una gran independencia y tiempo para acometer sus mucho más grandes compañías literarias. Entre 1612 y 1613 trabaja en sus dos poemas mucho más extensos y ambiciosos, razón de sus intranquilidades mucho más íntimas. En 1613, la existencia de estos poemas son conocidos en La capital española, donde versos del Polifemo van a ser leídos en algún cenáculo. Había cumplido los cincuenta y cinco años cuando comenzaba el Panegírico al Duque de Lerma, don Francisco de Sandoval y Rojas, confiando en conseguir los favores del aristócrata, primer ministro y valido del rey Felipe III. Su coyuntura económica no era exactamente boyante.

Luis De Gongora

Copia manuscrita de las poesías de Góngora llevada a cabo por Antonio Chacón, quien probablemente contó con la colaboración del propio creador. Salvo dos comedias que no triunfaron, aunque no carezcan de méritos la obra de Góngora se ciñe al verso, aunque tocando en él la práctica integridad de los géneros de su tiempo, a salvedad del poema épico stricto sensu. Precisamente es 1580 el año de sus primeros poemas y cinco años después recibe el elogio de Cervantes en el Canto de Calíope.

Luis De Góngora Y Argote

A la temprana edad de 15 años estaba dispuesto para estudiar Derecho en la Facultad de Salamanca. Su primer reconocimiento literario vino de la mano del brillante escritor Miguel de Cervantes, creador de El Quijote. Cervantes apreció la obra de Góngora ahora en 1585, redactando acerca de él en su obra La Galatea. Dentro ahora de la obra del cordobés, es preciso apuntar la constancia de estos aspectos estilísticos que se muestran tanto en obras serias como en obras de mofas, y tanto en proyectos tempranas como en proyectos de madurez.