Se fue a París a los 21 años, donde trabajó por primera vez para su padre en el mercado central de Les Halles , y pasaba las noches buceando en cabarets . Pero antes, en los años 30, sus cuadros ya son muy alabados como paisajes interiores, con protagonistas como la niñez, el sueño, el sexo… Al fin y al cabo, una pintura surrealista que se aparta del «realismo» de Dalí. De joven se va a a París como oficinista, pero le pueden las fiestas nocturnas de la ciudad de la luz. Vuelve a Tenerife para realizar el servicio militar y expone sus primeras obras. Además de esto, se conoce que falsificó algún que otro cuadro de los impresionistas para ganar algún dinero, pero París se convertirá en la ciudad que lo inspira, lo protege como artista y lo impulsa para continuar pintando.
Entre finales de los 40 y principios de los cincuenta transcurre el periodo “esquemático”, que piensa la superación de la dependencia picassiana en creaciones mucho más serenas y equilibradas, portadoras de un cromatismo sereno, delimitado por su característico “triple trazo”. También le dedica una serie a los cuerpos híbridos, en la que Domínguez asegura que el instinto metamórfico que siempre ha presidido su pintura prosigue vigente. En estas figuras híbridas poco importa lo que creamos ver –si un toro, un perro, un caballo o un arquero– pues probablemente sea todo eso en conjunto. Lo esencial es el encuentro y la confusión de las líneas, la imagen doble, la cópula de los cuerpos.
Óscar Domínguez
Su obra plasmó un surrealismo ecléctico, de base casi naturalista y, en el mucho más noble sentido de la palabra, académico. En los años 40, el artista , recobra el gusto por el color y efectúa una pintura dominada pausadamente por el dibujo y una geometría estricta. Tras la Segunda Guerra Mundial, su estilo, si bien propio, revela evidentes y voluntarias referencias estilísticas y temáticas al trabajo de Pablo Picasso en proyectos como La voyante , Bodegón del gallo y Caballo de Troya . De ese instante es su pintura de triple-trait, donde dobla la línea de contorno y un margen blanco sin pintar separa el color de la línea más próxima, como se advierte en Tauromaquia o Pájaros aviones .
En junio de 2006 la Universidad de La Laguna celebró un congreso en el que se recobró el “surrealismo volcánico” de Domínguez. Asimismo esa semana se subastaron 4 obras del artista que alcanzaron la cifra de un par de millones de euros, lo que le hacía entrar en la elite de los consagrados en el mercado del arte. Su obra plasma un surrealismo ecléctico, de base prácticamente naturalista y, en el mucho más noble sentido de la palabra, académico. Hay en su obra, de equívoco lenguaje y simbólico sentido, una constante y agresiva presencia del fantasma de la libido.
El estilo de Domínguez influyó en muchos artistas, incluidos Max Ernst , Hans Bellmer , Antídotos Varo y la poeta y traductora de holanda Gertrude Pape. Óscar Domínguez (1906, San Cristóbal de La Laguna, 1957, París) fue un pintor surrealista canario que perteneció a la generación del 27. Fue uno de los más importantes artistas españoles de este género y entró en contacto y se relacionó con enormes pintores de este movimiento.
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En esta ciudad se establece definitivamente en el momento en que Franco y sus compinches ganan la guerra en su país. Perteneciente a la poética generación del 27, Óscar Manuel Domínguez Palazón nació en Tenerife, Islas Canarias, donde pasa su niñez. A los tres años el chaval contrae el mal de San Vito, que le ocasionó la pérdida del charla y una parálisis que lo tuvo postrado a lo largo de dos años. El surrealismo español tiene en Óscar Domínguez a uno de sus representantes mucho más importantes. Óscar Domínguez fue un pintor surrealista español perteneciente a la generación del 27. En la pintura de Domínguez hay ciertos objetos recurrentes, tales son las latas de sardinas y los abrelatas, porrones, imperdibles, pianos, fonógrafos, despertadores, cerraduras, máquinas de fotos, bicicletas, máquinas de coser y escribir, revólveres…
Nadie cuestiona que de aquí se encuentra un punto de cambio en su itinerario vital y creativo. Jamás volverá a retomar el periodo de tiempo cósmico, de tal suerte que deja los caminos del automatismo gestual que tanta incomodidad y asombro ocasionaba entre sus amigos surrealistas. A lo largo de la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Marsella, con intención de viajar a USA. Posteriormente rompió con el surrealismo de Breton en defensa de la postura política de Éluard.
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Hablamos de un periodo de madurez del pintor que da a luz obras memorables, muchas de ellas repartidas el día de hoy en compilaciones públicas y privadas checas. Un ejemplo de ello es la presencia del pintor en las colecciones de la Galería Nacional de la república Checa, en donde se conservan buenísimos ejemplos de aquel periodo. Popularizó la técnica de la calcomanía inventada por Rusia como una técnica automática surrealista en 1936, usando gouache extendido en una hoja de papel u otra superficie , que entonces se presiona sobre otra superficie como un cuadro . El automatismo , inventado por Andre Breton, fue importante para los surrealistas como un medio de canalizar su inconsciente a través del arte.
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De esta manera, la pintura de Domínguez pasa progresivamente de la experimentación poética y el automatismo hacia una experimentación también plástica y formal. Entre finales de la década de los 40 y principios de los cincuenta transcurrió su época “esquemática”, que supuso la superación de la dependencia picassiana con creaciones más sosiegas y equilibradas y un cromatismo más grave, delimitado por su característico “Triple trazo”, blanco y negro. Desde 1955 trabajó en los límites de la abstracción que abandonó en el último año de su historia para reavivar su inicial interés por el automatismo. A inicios de los cuarenta, en concreto en 1943, atraviesa una época influida por el pitor metafísico Giorgio De Chirico, en la que Domínguez consigue abrir un período de gran personalidad, componiendo múltiples de sus naturalezas muertas más resaltadas, La fin du voyage , La venus del Ebro o La chambre noire . Poco después el saber profundo de la obra de Picasso, facilitado por la amistad entre ambos durante los años de la Ocupación, le transporta a una síntesis de imágenes surrealistas de configuración cubista. A finales de 1941 Domínguez vuelve a su estudio parisino del Bulevar Montparnasse.
A partir de 1955 trabaja en los límites de la abstracción, que abandona en el último año de su historia para reavivar su inicial interés por el automatismo. A fines de los años treinta son sus pinturas cómicas, una etpa de dura tan solo un par de años, pero que luce por su impulso automatista y deliberadamente espontáneo. En 1927 se trasladó a París para llevar unos negocios familiares donde continuó hasta su muerte. Pintó como aficionado hasta 1931, cuando la desaparición de su padre le obligó a ganarse la vida como pintor. De 1929 a 1938 se prolonga su etapa propiamente surrealista, centrada en los procedimientos automáticos, en los que resaltó como inventor de las “de calcomanías”. En 1935 se incorporó al grupo surrealista, del que fue expulsado en 1945 por su apoyo a la posición política de Eluard.
