Biografia De Pedro Lezcano

Pasaba sus vacaciones predominantemente en Fuerteventura, toda tierra, luz y mar. Huelga decir que parte de esa y otras contradicciones en la vida del poeta modelan la interacción entre pensamiento intelectual y praxis política, reñidos en las formas y, frecuentemente, en el fondo. Siempre fascinado por su curiosidad de vivir (la impresión, el senderismo, el teatro, el ajedrez, la micología, el submarinismo?), su última pasión fue la informática. Cuando su padre se trasladó a Barcelona comenzó a interesarse allí por el ajedrez. Frecuentó el Club Barcelona, donde le dejaban entrar sin pagar la cuota, asombrados de su precocidad. Disputó partidas con adultos y comenzó a formar parte en campeonatos.

Hambre no se pasaba en la pensión de doña Conchita; solo había que preocuparse de los chinches, eternos compañeros de viaje de la posguerra. Don Elías Serra, un catedrático intelectualmente alterado, le daba unas pesetas para que lo ayudara en la catalogación de la entonces modesta biblioteca de la Universidad. Después tuvo que coger el barco hasta Cádiz -donde trabó profunda amistad con el psiquiatra lagunero, y también poeta, Carlos Pinto- y volver a Madrid, a una facultad bien distinta de La Laguna familiar que había conocido. A nuestro poeta lo movilizaron después, en la última quinta, si bien no saldría de Gran Canaria. Lezcano cavó trincheras inacabables en la playa de Arinaga mientras redactaba cartas de amor para las novias de sus compañeros incultos.

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Participó en la política canaria, pese a su inicial independencia ideológica; fue asesor y presidente del Cabildo de Gran Canaria y diputado del Parlamento de Canarias. Es Doctor Honoris Causa por la Facultad de Las Palmas de Gran Canaria, Hijo adoptivo de esa ciudad y Integrante de Honor de la Academia Canaria de la Lengua. Sobresale en su actividad como impresor, editor, actor y Directivo del Teatro Insular de Cámara. Licenciado en Filosofía y Letras, consigue el Premio Canarias de Literatura en 1989. El achaque de una enfermedad que mengua su hasta el momento envidiable salud y el fallecimiento de May Lezcano, su primogénita, le entregan los 2 últimos años de su historia a un pesimismo existencial lejano a su forma de ser hasta el momento.

biografia de pedro lezcano

Sin embargo, su ingenio le llevó a crear unas lentes submarinas donde podían encajarse las lentes, lo que le permitió disfrutar de las bellezas del fondo del mar. Un desconocido vio su proyecto y poco después lo patentó una habitual marca de artículos deportivos. Pausadamente, los riesgos de la pesca fueron sustituidos por la respetuosa admiración por las profundidades. Pasados los años se sumergiría con botellas de oxígeno, únicamente para disfrutar de la contemplación de aquel planeta discreto.

Lezcano Montalvo, Pedro (1920-

Asimismo Lezcano fundó la revista Ajedrez 6000, que dirigió a lo largo de cinco años. En la actualidad su hijo, Pedro Lezcano Jaén, prosigue la trayectoria familiar en el campo del ajedrez. En 1982 escribió entre los poemas que definen su situación vital e ideológica, La maleta, anunciado en el contexto histórico del ingreso de España en la OTAN. La preocupación social de Lezcano le llevó a vincularse con la política, como asesor y presidente del Cabildo grancanario y diputado del Parlamento de Canarias.

Muere en la Isla que lo acogió en el momento en que niño, Gran Canaria, el 11 de septiembre del año 2002, a punto de cumplir los ochenta y dos años. Millares no olvidó y se despacha a gusto con Lezcano, años después, en sus indispensables memorias. Nuestro vate recogió el guante décadas después enfrente de la viuda del pintor, con motivo de la inauguración de la primera antológica del pintor en la Isla celebrada en el Centro Atlántico de Arte Moderno y oficiada por el poeta, investido ya como presidente del Cabildo. Solicita excusas entonces a la memoria de Manolo y reconoce la esterilidad de aquellos presupuestos ideológicos, sostenidos también por Agustín Millares -con mayor pasión, como cabe sospechar, siendo el mayor de los hermanos Millares un convencido comunista-. De esta manera, el reconocido cúmulo de virtudes de Lezcano tenía contrapesos vitales -de los que charlaba con pudor en su vejez- que horadaban la conciencia del poeta.

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Unos amigos le propusieron que aparezca su nombre en las listas de la coalición Unión del Pueblo Canario , sin deber de filiación por su lado. En virtud de esta candidatura ocupó el cargo de consejero en el Cabildo de Gran Canaria. Más tarde, de 1987 a 1991, fue diputado en el Parlamento de Canarias, donde encabezó la comisión de educación.

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Nacido en Madrid en 1920, vive en Las Palmas de Gran Canaria desde niño, y cursa estudios universitarios en La Laguna y La capital española. Casado, padre de cuatro hijos, comparte su pasión por la Literatura y la Poesía con el ajedrez, deporte del que llegó a ser un destacado profesor. A mitad de la década de los años 50 el poeta vuelve por unos meses a La capital de españa con la intención de reanudar su carrera literaria pero es, probablemente, un intento causado por pasiones sentimentales. Vuelve a Gran Canaria y durante algunos años convive con una desgana depresiva que acompaña con periodos de dependencia con el alcoholismo.

Recuerdo a su mono Manolito en el taller de la calle Ángel Guimerá, tirándole chupa-chups a los visitantes, con tanta fuerza como puntería, así como a su viejo perro Pancho, al que dedicó Elegía a mi perro y a mí. Sus intenciones de transformarse en granjero fueron olvidadas en el momento en que tuvo la oportunidad de conocer huertas industriales, donde contempló el trato despiadado e inaceptable que recibían los animales. Con motivo de la memoria de licenciatura de una de sus hijas, comenzó a comprar libros de micología en francés y en italiano para traducírselos, transformándose en un experto en setas. Tras la lluvia salía de excursión a los montes de Gran Canaria, recogiendo gran variedad de hongos.

En el cuartel fue infortunado testigo del fusilamiento en La Isla de un pobre maestro de escuela de izquierdas; el horror de aquella escena lo transformaría de por vida en un activo pacifista. Si hay un rasgo que defina la figura de Pedro Lezcano, ese es, a todas luces, su utilidad autora. Poeta señalado, con ciertos ribetes de poesía social, fue asimismo impresor y dibujante, ajedrecista de talla nacional y micólogo consumado.

Es en esa época en el momento en que empieza a colaborar con publicaciones literarias como Garcilaso, Espadaña, o La Estafeta Literaria y se alza con un respetado premio teatral en el Ateneo madrileño. No queda aquí, empero, la proyección pública de Pedro Lezcano. En el clima político reinante en Canarias desde la Transición hasta los años 90 del siglo XX, personajes del corte de Lezcano Montalvo no abundaban. Sus simpatías hacia la fraternidad y el socialismo le habían ganado la censura y la judicialización durante el régimen franquista.

Pedro fue actor, directivo y dramaturgo en otras proyectos de esta compañía. A pesar de que la policía segrega inspeccionó múltiples ocasiones la Imprenta Lezcano por suponer que allí se habían impreso octavillas antifranquistas y por las ideas izquierdistas de muchos de los artistas que la frecuentaban, lo cierto es que Lezcano no se encontraba entonces afiliado a ningún partido. Era conocida su amistad con Agustín y José María Millares, así como con Germán Pírez, responsable del Partido Comunista en la clandestinidad; pero la actividad política repugnó siempre a su espíritu ácrata. No obstante, a causa del fracasado golpe de estado del 23 de febrero de 1981 cambió de parecer, ya que entendió que era una enorme responsabilidad de los demócratas participar y combatir por las libertades civiles.