Biografia De Sorjuana Ines De La Cruz

Transcurrido un tiempo, sus tutores la enviarían al palacio virreinal en calidad de criada, donde asumiría su protección doña Leonor de Carreto, marquesa de Mancera y virreina consorte, de ascendencia germana . Además de esto, en esta obra en que voy a comentar en el próximo artículo, se protege de ataques ocasionados por sus comentarios teológicos a un sermón; por ello, pudiese ser que aún hubiese primado mucho más su amor por la cultura y el estudio que lo que cita en esa “Contestación…”. Nuevos aportes además y valiosísimos para descifrar misterios acerca del tiempo que le tocó vivir a Sor Juana y suscitar cuestionamientos sobre su obra que si bien parezca irrealizable aún no habían sido planteados. Los empeños de una casa es una comedia de capa y espada, en cuya representación participó la misma sor Juana Inés de la Cruz dejando atónitas a sus compañeras de claustro.

Esta obra narra la crónica de dos hermanos Don Pedro y Doña Ana que viven juntos en Toledo. Ambos estan enamorados y deberan pasar por una secuencia de equivocos y enredos antes de conseguir, por medio de estratagemas, cautivar a sus amados. El razonamiento, propio del siglo XVII en que fue redactada la obra, halla, gracias a la singularidad de su autora, un final impredecible donde se unen lo real y lo alegorico.

Sor Juana Inés De La Cruz

De alguna forma su estancia en la corte fue un paso previo que la desengañó de otras probables maneras de vida, si deseaba mantener su afán por la cultura, y le permitió ingresar en el convento en las condiciones correctas para proseguir con sus aficiones. “La Contestación”, es el mejor testimonio directo que disponemos de Sor Juana, sobre su forma de enfocar la vida, sus aficiones culturales y literarias, y sus sentimientos religiosos. Carente de los apoyos que se le habían brindado tanto desde el palacio virreinal como desde la Península, gracias a la desaparición del marqués de La Laguna, y enfrentada a un planeta de supersticiones, a principios de 1693 sor Juana volvió a pedir el acompañamiento de su denostado Núñez de Miranda.

Pese a las presiones, siguió obteniendo un reconocimiento público, exhibe de ello es la inclusión del poema de sor Juana “Epinicio gratulatorio al conde de Galve”, en la colección Premio de la justicia española de Sigüenza y Góngora, donde se celebra la victoria de 1691 sobre la armada francesa. En este mismo año apareció la edición de sus Proyectos en Barcelona —corregida y aumentada— y redactó la segunda parte de sus Obras, que se retrasó y editó en Sevilla —1692—. Los autos sacramentales, como el Cetro de José, El mártir del Sacramento o el ya citado El divino Narciso, se orientan a la explicación, como asimismo lo hacen otros escritos doctrinales. Es el caso de los Ofrecimientos para el Santurrón Rosario o los Ejercicios de la Encarnación , obras en las que, de la misma en los villancicos, resalta especialmente el deseo de resaltar la sabiduría de la Virgen, la nueva Eva “restauradora de nuestro honor perdido en Adán”.

biografia de sorjuana ines de la cruz

El 23 de agosto sucedió un nuevo eclipse total de sol que contribuyó a la creación de un ámbito de supersticiones y miedos. El arzobispo prohibió las representaciones teatrales y estableció reglas más rígidas para los conventos. De este modo lo revelan los dedicados a la Asunción en 1676, 1679, 1685 y 1690, si bien se encuentran otros dedicados a san Pedro Nolasco y san Pedro Apóstol en 1676 y 1683 o los de Navidad de 1689, todos ellos cantados en la catedral metropolitana.

Vida De Juana Inés De La Cruz

Sor Juana no sólo se atrevió sino que rebatió sus proposición fundándose más que nada en la libertad tanto divina como humana. Sean cuales desee los motivos por los que escribió esta carta a sor Juana (Soriano Vallés, Margo Glantz, Bellini), la verdad es que le brindó ocasión para explicar sus razones en la conocida Respuesta a Sor Filotea, archivo autobiográfico y el escrito en prosa mucho más apreciado de sor Juana. En ella defendió el derecho de la mujer a su ilustración, al tiempo que justificaba su actuación y comentó las satisfacciones y los inconvenientes que le acarrearon su popularidad.

El que más ha llamado la atención de la crítica es el destinado a santa Catarina , uno de los mucho más feministas, cantado en la catedral de Oaxaca, en vez de la de México. La Iglesia había mostrado su poder en frente de la fragilidad de la institución política, encarnada en el virrey. De modo que el último baluarte que le quedaba a Juana Inés, el conde de Galve, por el momento no podría protegerla. Si proseguía propagando sus poemas y representaciones por la corte virreinal lo más probable fuese que la Inquisición la hostigara y le abriera un proceso, como a Teresa de Ávila. A los dieciocho escribió sus primeras creaciones, de cuño laudatorio y circunstancial.

Relación Con Otros Personajes Del Dbe

Religiosa, dramaturga y poeta natural de México el 12 de noviembre de 1651, a lo largo de la temporada colonial española, Sor Juana Inés de la Cruz fue entre las figuras literarias mucho más esenciales del Barroco. Asimismo ha anunciado un libro de minirrelatos, “Cuentas de cuentos”, que busca hallar la cooperación y sorpresa del lector en esas cortas historias que destilan la vida de sus individuos. También, participó en numerosas antologías y sostiene desde 2010 un blog de poesía “La palabra es mágica” (lapalabraesmagica.blogspot.com) en el que divulga obra propia publicada o nueva, y de otros poetas, que superó el millón de visitantes. La figura de Sor Juana destaca en su época como una de las pocas mujeres que lograron ocuparse a la cultura generalmente y a la literatura en particular. Además de esto, en su caso, sin que su origen familiar se lo favoreciera y radicando en las tierras del Nuevo Mundo distanciadas del centro cultural europeo. Voy a dedicar tres productos a Sor Juana Inés de la Cruz (¿1651? – 1695) una mujer que destaca por su producción literaria y también interés por la civilización en la segunda mitad del siglo XVII en Méjico.

Los últimos versos estaban representados por los Misterios ofrecidos a la reservada sabiduría de la soberana asamblea de la Casa del Exitación , justo antes de su inacabado romance “En reconocimiento a las inimitables Plumas de la Europa” y los quince manuscritos póstumos con poemas que se recogen en un inventario del siglo XIX. Sor Juana experimentó en pocos meses un cambio sustancial y se sometió a la disciplina eclesiástica, admitiendo nuevamente como confesor al padre Núñez. Entregó sus instrumentos de música y ciencia al arzobispo Aguiar y Seijas y vendió su biblioteca a favor de los pobres. En estos años fue clave la presencia del padre Núñez —confesor a su vez de los virreyes— quien animó a Juana Inés a ingresar religiosa e incluso corrió con los gastos de la fiesta de su profesión .

Dedicada a Juan de Orve y Arbieto, presenta rastros de haber sido publicada gracias a la acción de María Luisa Manrique de Lara, quien, en defensa de sor Juana, reunió a un número importante de letrados y teólogos cuyos poemas laudatorios anteceden a la edición. La cesión del virreinato al conde de Galve causó, al paso que la difusión de su obra en la Península, una época llena de conflictos. Merced a la mediación de la vieja virreina, María Luisa Manrique de Lara, se publicó en La capital de españa Inundación Castálida . No conocemos las razones de tan pronta renuncia, a pesar de que los últimos investigadores señalan a las presiones y murmuraciones gracias a su origen familiar. Esta institución religiosa (como los colegios de élite recientes) acogía a las muchachas adineradas del virreinato y, con toda posibilidad, el genio de Sor Juana Inés de la Cruz impidió una convivencia pacífica con sus superiores y/o el resto de las hermanas. Sor Juana Inés de la Cruz, la enorme figura barroca de las letras sudamericanas, nació en San Miguel de Nepantla en 1651 y murió en la localidad de México en 1695.

Este precoz virtuosismo llevó al marqués de Mancera a reunir en palacio a 40 eruditos y especialistas en distintas materias (matemáticos, filósofos, historiadores, poetas…), con la intención de someter a la joven a una prueba de habilidades y conocimientos. Juana Ramírez había probado una sabiduría y una sensibilidad fuera de lo común. Su actitud, alejada del aislamiento monástico, ya que escribía y tenía contacto con la alta sociedad, le produjo no pocos enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas, si bien el conflicto mucho más duro lo tuvo al defender su posición como escritora y también intelectual y posicionarse a favor de la educación de las mujeres.

Fue su talento innato y su intención inalterable los que la llevaron por el camino de la sabiduría y la popularidad, aun después de su muerte. Todo ello chocaba con los poderes civiles y la jerarquía de la iglesia que no podían tolerar el espíritu contestatario de una monja, de un mujer. Paulativamente, las presiones van realizando mella en el ánimo de la poeta y, si bien jamás deja la pluma, va pausadamente postergando la escritura a segundo plano. Deja que sea vendida su biblioteca y los instrumentos científicos que tiene en su celda, reconcentrándose cada vez más en la oración y en los preceptos de la orden de los Jerónimos de la que formaba parte. Ya de niña mostró la futura autora un espíritu interesante y una querencia innata hacia la civilización.