Fernando De Magallanes Biografia

Por último se había descubierto el ajustado, después popular como estrecho de Magallanes, entre el Atlántico y el Pacífico, océano este último en el que Magallanes se adentró y que fue atravesado por primera vez por parte de un europeo. Según Pigafetta, fue el esclavo Enrique el que instigó a Humabón a rebelarse contra los castellanos. Ahí podía haber claudicado el viaje que un año después se acabaría, con Juan Sebastián Elcano a la cabeza, como la primera vuelta al mundo, pero recelosos ante una viable conspiración, el resto de tripulantes se había quedado embarcado en las naves. La ruta que logró marcar un mapa global de nuestro planeta, un hito histórico, ha podido continuar, si bien con un considerable reguero de sangre en su estela.

«Se argumentaron problemas de salud, pero yo pienso que la asunción del mando de la empresa por Magallanes le hizo ofrecer una sensato marcha atrás», opina el historiador Xabier Alberdi, director del Museo Marítimo Vasco. Otros, como Luis Mollá, capitán de navío de la Armada de españa y creador de la epopeya ficcionada La flota de las condimentas, piensan que Faleiro fue una pieza sacrificada por la Casa de Contratación, al frente de la que el obispo Rodríguez de Fonseca logró, en el último instante, una criba de portugueses. Juan de Cartagena –su sobrino o hijo natural, depende de las fuentes– pasó a ocupar el sitio del cosmógrafo como persona conjunta a Magallanes, al cargo de la nao San Antonio. Con el objetivo de afianzar la soberanía española en toda la comarca pidió a los caciques vecinos que se sometiesen al dominio del rey de Cebú. Éstos mandaron regalos al monarca isleño como símbolo de su adhesión, salvo uno, Silapulapu, gobernador de Mactán, que no aceptó la convidación del capitán general, que reaccionó tratando de humillarle por la fuerza.

La fortuna de Elcano es conocida, pero raras veces se cuenta qué fue de Espinosa y de la Trinidad, que partió tres meses más tarde que su compañera y en dirección contraria. Su ruta hacia tierras americanas fue asombrosamente deducible, pero los vientos y las tempestades hicieron irrealizable una muy, muy dura travesía donde murieron treinta hombres, según testimonia Ginés de Mafra. El resto no pudo sino más bien tratar de regresar a Tidore, al amparo de Almansur, para arreglar de nuevo una nave herida de muerte. Los portugueses los interceptaron en Ternate y la Trinidad fue desarticulada y hundida tras requisar una carga de clavo que en los mercados valía más que las vidas de los hombres que la transportaban. Sometidos a pésimos tratos, solo tres de sus tripulantes retornaron a España cinco años después, en 1527, repatriados por los portugueses. De una manera más dolorosa e impropia, también ellos brindaron la vuelta al mundo.

Juan De Tassis Y Peralta

Uno de sus hombres de seguridad, Andrés de Urdaneta, lamentó su muerte en el períodico de dentro sin imaginar que estaría llamado a proseguir su hazaña al descubrir, 40 años después, la conocida tornavuelta que comunicaría ambas orillas del Pacífico mediante la apreciada ruta del galeón de Manila entre Filipinas y Acapulco. En el último momento, el indiscutible capitán general se dejó condonar la ejecución del resto de los 40 hombres implicados, entre quienes se hallaba Juan Sebastián Elcano, maestre de la nao Concepción. Lola Higueras es más contundente al afirmar que Magallanes actuó con un exceso de autoridad y que eso acabaría condicionando su relación con la tripulación y, por consiguiente, nuestra marcha de la expedición. «Mandó descuartizar los cadáveres de Quesada y Mendoza y abandonó a Cartagena –el hombre puesto por el rey y el obispo– y a Sánchez Reina –un clérigo que se opuso a él– en una isla desierta.

Al fin ya todo decidido y firmado, se pusieron en camino, el día 20 de enero del año de 1518, coincidiendo en el viaje con la duquesa de Arcos, realizando el sendero por la vía de Escalona, al tiempo que exactamente el mismo día salía don Juan de Aranda, por la ruta ya descrita. Por ello el joven Fernando, se crio en el servicio de la reina de Portugal doña Leonor, mujer del rey don Juan II, quien al fallecer le sucedió don Manuel en el año de 1495, pero Fernando no cambió para nada sus obligaciones, ya que el nuevo Rey lo mantuvo a su servicio. Los indígenas del rincón se resistieron a la existencia de los visitantes y libraron cruentas luchas contra ellos. La hazaña de completar la vuelta al planeta la terminaron quienes le subsistieron, ya que la desaparición acabó con su historia sin dejarle ver cumplido su propósito. Más adelante, Fernando de Magallanes viajó a Marruecos, rincón en el que fue herido en un pie durante un enfrentamiento.

Un afectadísimo Pigafetta contó la desaparición de Magallanes como la del héroe que siempre vio en él, acribillado por los originarios, mientras defendía la retirada de los suyos. «Acabaron con él, con nuestro espejo, nuestra luz, nuestro consuelo, nuestro guía verdadero», entonó el italiano. El capitán de la expedición ni siquiera había arribado a las ansiadas Molucas, que le esperaban unas 1.500 millas más al sur.

La Decapitación De Vasco Núñez De Balboa

Los habitantes de aquel páramo les obsequiaron con regalos para mostrar su hospitalidad. Y aquí entra en juego la diplomacia, pues llegó a la Corte el embajador del rey don Manuel, don Álvaro de Costa, que era el camarero y guardarropa de su Majestad, con la explicación de proponer la boda de su Rey con la infanta de España doña Leonor, a la sazón hermana de don Carlos. Y que aun, ahora en presencia del Monarca, valiéndose del globo insistía en la ruta que debía llevar la expedición, pero sin desvelar la situación del ajustado, ó al menos donde él suponía que debía de estar, para que nadie le pudiera hurtar su sueño.

En 1505 participó como empleado civil contratado en el viaje que el Virrey Francisco de Almeida organizó hacia las costas de África y la India. Fue en este viaje en el que obtuvo los primeros informes sobre las islas Molucas, conocidas en la temporada como las islas de las especias o de las Especierías, por ser ése el primordial producto que se buscaba y conseguía de ellas. Ahora mismo su actividad se centró en las campañas norteafricanas en las que estaba envuelto el rey de Portugal y que culminaron en 1515 con la atrapa y organización del presidio de Ceuta.

Juan Sebastián Elcano

En el mes de agosto de 1512, enrolado en la enorme armada de Jaime de Braganza, salió de Lisboa hacia la costa atlántica africana de Berbería, con la misión de someter a Muley Zeyam, jefe del entonces estado tributario de Azamor, que procuraba eliminar el poderío portugués en la zona; aquí fue herido en combate con una lanza que le dejaría cojo para siempre. En octubre de 1510 Magallanes se encontraba nuevamente en Cochin y pasó al servicio del nuevo virrey Alfonso de Albuquerque, con quien participó a objetivos de noviembre en la conquista de Goa la Vieja, capital de la entonces India portuguesa. Acompañado de Serrano, se unió otra vez a las tropas de Alburquerque para llevar a cabo la conquista de Malaca en agosto de 1511. De regreso a la metrópoli fue admitido al servicio de la Corte como joven fidalgo y luego como fidalgo escudeiro. De niño ingresó como paje de Leonor de Lancaster, esposa de Juan II, rey de Portugal desde 1481. En la Corte recibió enseñanzas de equitación, música, danza y adquirió conocimientos científicos que incluían clases de Ciencias Náuticas, Cartografía y Astronomía, dadas por competentes profesores nacionales y extranjeros, también recibió una férrea capacitación religiosa que marcó en buena forma la conducta de su historia.

Magallanes, Fernando (1480-

Y no solo para el Imperio otomano, sino más bien, paradójicamente, para la expansión de un continente que, con la ruta terrestre hacia las especias en manos del Turco, no tenía mucho más salida que echarse a la mar y confrontar a los monstruos que poblaban sus mapas. A fines de siglo, cuando el hallazgo de América probó que aún quedaban tierras por explorar, la mayor parte ilustrada intuía puesto que el planeta no terminaba en un salto abrupto al vacío y que la esfericidad de la Tierra era algo mucho más que una hipótesis. La expedición que en 1519 partiría desde Sevilla se encontraba, sin saberlo, a punto de constatarlo.

«La clase ilustrada comparó la epopeya con la de Jasón y los argonautas, elevando la historia casi a mito –afirma María Luisa Martín Merás, exdirectora del Museo Naval de La capital española–. Lámina de la “Relación del primer viaje en torno al globo”, de Antonio de Pigafetta, en la que se muestran las “cinco islas donde medra el clavo y su árbol”. Quizá sea ahí cuando se escoge que la Trinidad, una vez esté en condiciones de andar, intente tocar Panamá, en una derrota presuntamente más corta. Además, el Darién es territorio español, y allí la nave, los hombres y la carga van a estar a salvo. La Victoria, en cambio, va a partir rumbo a España, pero no por el Pacífico, sino más bien por el Índico.

En el mes de noviembre del mismo año partió Magallanes de Cochin , a las órdenes de Nuño Vaz Pereira, para sofocar unas agitaciones en Tanzania, desde donde viajó a Mozambique. En el Portugal medieval que conocieron y en el que vivieron los antepasados de Fernando de Magallanes la náutica, los nuevos descubrimientos y el comercio eran los temas obligados en las diálogos cotidianas que desde niño estuvo habituado a escuchar y que, indudablemente, forjaron su espíritu aventurero y le llevaron a realizar la gesta que logró que su nombre figure en los anales de la historia. Nació en el norte de Portugal en el seno de una familia noble, los Magalhais, que en 1095 se establecieron en Portugal que proceden de Borgoña. El sitio y la fecha de su nacimiento no se conocen con precisión, aunque la mayoría de las fuentes se inclinan por Sabrosa como el sitio en el que vio la luz por primera vez, otras fijan su nacimiento en Oporto, Lisboa o Ponte da Barca .