La Revolucion Industrial Ciudades Industriales Y Condiciones Laborales Y De La Clase Trabajadora

Uno de ellos particularmente autorizaba al patrón a llevar enfrente del juez a todo obrero que, habiéndose puesto en compromiso con él, oralmente o por escrito, a efectuar cualquier trabajo —si bien solo se tratase de ofrecer una mano esporádicamente— resultara culpable de negación de servicio o de cualquier otra falta. El patrón podía lograr que se le condenara a pena de prisión o de trabajos forzados por simple declaración jurada de él mismo, de uno de sus agentes o capataces; o sea, a través de fácil declaración bajo juramento del demandante. Dicho proyecto de ley enfureció a los obreros en radical, tanto más cuanto que en ese instante se había anunciado al parlamento el emprendimiento de ley sobre la jornada de diez horas y había provocado una agitación notable. Tuvieron lugar centenares de asambleas, se enviaron centenares de necesidades obreras a Londres, al defensor del proletariado en el parlamento, Thomas Duncombe.

Veremos que todas las fuerzas, todas las ocupaciones de los obreros se orientan hacia ese único fin y que incluso los sacrificios que hacen por comprar además una formación humana se hallan todos en relación directa con exactamente el mismo. Por consecuencia, los actos de hostilidad mucho más violentos realizados por los obreros contra la burguesía y sus criados no son más que la expresión abierta, y no disfrazada, de lo que la burguesía aplica oculta y pérfidamente a los obreros. En la misma temporada, a lo largo de la revolución industrial en Inglaterra encontramos trabajadores de la manufactura a hogar –algunos de ellos eran además campesinos–; trabajadores de oficio cualificados, que entrarían en un largo declive en todo el siglo XIX pero que no por ello dejaron de ser los pioneros del movimiento obrero; el proletariado de las nuevas factorías, donde trabajan hombres, mujeres y niños. Junto a las líneas de fractura que representaban las diferentes ocupaciones, existía la diferencia entre la mano de obra nativa y la inmigración; un tema al que habría que añadir la dualidad religiosa, pues, como todo el mundo sabe, a diferencia de los trabajadores ingleses, los inmigrantes irlandeses eran católicos en lugar de protestantes. Se trataba, por consiguiente de un mundo heterogéneo donde, desde luego, estaba presente la precariedad en forma de largas jornadas de trabajo y breve promesa de vida.

Eso es lo que puede concluirse de su participación muy activa en todos y cada uno de los movimientos obreros ingleses y particularmente en los de Londres. La pobreza que reinaba entre ellos fue la causa de la fiebre que estalló en los distritos del este de Londres y también incitó a la comisión a investigar las condiciones de higiene en que vivía la clase obrera. Sin embargo, en el último informe del hospital londinense que cura esa fiebre, verificamos que esta todavía hace estragos.

Una localidad como Londres, donde se puede caminar por varias horas sin siquiera entrever el comienzo del fin, sin conocer el menor rastro que señale la cercanía del campo, es algo realmente muy especial. Esta colosal centralización, este amontonamiento de 3.5 millones de humanos en un solo lugar, ha centuplicado el poderío de estos 3.5 millones de hombres, ha elevado a Londres al rango de capital comercial de todo el mundo, creó muelles enormes y ha reunido los millares de naves que cubren continuamente el Támesis. No conozco nada que sea mucho más impresionante que el espectáculo que ofrece el Támesis cuando se remonta el río desde el mar hasta el London Bridge.

No vacila en llevar a cabo causantes de la gran mayoría de esos accidentes a los propietarios de las minas. Todo obrero que sea sorprendido hablando con otro, cantando o silbando va a pagar una multa de seis peniques. Todo tejedor mecánico cuya sepa se compruebe en cualquier momento en que funciona la máquina va a ser multado en tres peniques por hora y por cada telar que tiene la obligación de controlar. El que durante el trabajo abandone el taller sin autorización del supervisor va a ser multado igualmente en tres peniques. Cualquiera que conoce el alfabeto afirma que sabe leer, y el industrial se satisface de esa piadosa afirmación. Y cuando se piensa en la complejidad de la ortografía inglesa, que hace de la lectura un verdadero arte que no puede ser practicado sino luego de un largo estudio, esa ignorancia resulta comprensible.

La Posición De La Burguesía Frente Al Proletariado

Este no es el lugar de mostrar en aspecto la importancia histórica de esas diversas fases para la evolución del pueblo inglés; voy a tratar esas cuestiones en una investigación ulterior y me limitaré, mientras tanto, a los sencillos hechos, en la medida en que logren ser útil para caracterizar la situación del proletariado inglés. En su mayor parte muchachas, son llamados a la misma hora a la fábrica, frecuentemente en la mitad de la noche y, como sus padres no tienen la posibilidad de saber cuánto tiempo son necesarios en la fábrica, tienen la mejor ocasión de establecer relaciones poco recomendables y de vagabundear juntos después del trabajo. Lo que ha contribuido no poco a la inmoralidad que, según la opinión de todos, hace estragos en Nottingham en des asombrosas. Por otra parte, la tranquilidad y la calma familiar en que viven esos pequeños y jóvenes son completamente sacrificadas gracias a ese estado de cosas completamente antinatural.

La fuerza de la policía en la huelga de 1842 radicó únicamente, como hemos dicho, en la irresolución de los propios obreros. Pero ella, la burguesía, sí consigue beneficio de los perfeccionamientos mecánicos; a lo largo de los primeros años en que muchas máquinas anticuadas trabajan todavía y en que el perfeccionamiento no se ha popularizado, tiene la mejor ocasión de amasar dinero; sería demasiado soliciar que ella tenga también ojos para los inconvenientes de las máquinas de este modo perfeccionadas. Vimos en la introducción de qué manera, desde los comienzos de la evolución industrial, la competencia dio nacimiento al proletariado al hacer subir el salario del tejedor, como resultado del crecimiento de la demanda de lonas, lo que alentaba a los campesinos-tejedores a dejar el cultivo de sus parcelas de tierra para ganar mucho más en los telares. Esas son las diferentes vías y los distintos medios por los que la competencia —luego de haberse manifestado plenamente en la industria actualizada y después de haberse desarrollado libremente con todas sus secuelas—, ha dado nacimiento al proletariado y lo ha desarrollado.

Origen Y Especificaciones De La Clase Obrera En La Revolución Industrial: La Deshumanización De La Fuerza Productiva

Y como es realmente difícil que la nación inglesa sucumba a esta última crisis, y como debe siempre salir de ella renovada y regenerada, hay fundamentos para alegrarse de todo cuanto conduce la patología a su paroxismo. Y la inmigración irlandesa contribuye a ello además por ese carácter vivo con pasión que ella aclimata en Inglaterra y que aporta a su clase obrera. Por muchas causas, las relaciones entre irlandeses y también ingleses son las mismas que las relaciones entre franceses y alemanes; la mezcla del temperamento irlandés —más informal, mucho más emotivo, mucho más caluroso— con el carácter inglés —calmado, perseverante, reflexivo— no puede ser a la larga sino más bien beneficiosa para las dos partes. El egoísmo brutal de la burguesía inglesa hubiera permanecido considerablemente más arraigado en la clase trabajadora si el carácter irlandés, generoso hasta el derroche, esencialmente dominado por el sentimiento, no hubiera venido a unirse al mismo, de una parte, merced al cruzamiento entre etnias y, de otra parte, merced a las relaciones comunes, para suavizar lo que el carácter inglés tenía de frío y demasiado racional. Por consiguiente, por el momento no nos asombraremos más de entender que la clase trabajadora se ha convertido poco a poco en un pueblo muy distinta a la burguesía inglesa. La burguesía tiene más afinidades con todas y cada una de las naciones de la Tierra que con los obreros que viven a su lado.

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Más allá de que la concentración de la población tiene un efecto incitante y favorable sobre la clase poseedora, la misma hace progresar asimismo mucho más de manera rápida la evolución de la clase trabajadora. Los obreros empiezan a estimar que ellos forman una clase en su totalidad, toman conciencia de que, débiles aisladamente, representan todos juntos una fuerza. Se fomenta la separación con respecto a la burguesía, la elaboración de concepciones y también ideas adecuadas a los trabajadores y a su situación, la conciencia que tienen de ser oprimidos se impone a ellos, y los trabajadores consiguen una relevancia social y política. Las grandes ciudades son las cunas del movimiento obrero; en ellas los obreros han comenzado a pensar sobre su situación y a luchar; en ellas es donde actúa en primer lugar la oposición entre proletariado y burguesía; de ellas afloran las asociaciones obreras, el cartismo y el socialismo.

Afines A Condiciones De Vida De Las Clases Obreras

En Manchester, ese envejecimiento prematuro de los obreros es tan común que todo cuadragenario parece diez o 15 años mayor, mientras que las personas de la clase acomodada, hombres y mujeres, conservan muy buen aspecto, a condición de que no beban mucho. De Nottingham atestiguó frente a una comisión gubernamental que un solo boticario había utilizado, según confesión propia, 13 quintales de jarabe para preparar “Cordial de Godfrey”. Puede imaginarse de forma fácil las secuelas de semejantes tratamientos para los pequeños. Se vuelven pálidos, apagados, débiles y la mayor parte muere antes de cumplir un par de años de edad. La utilización de esa medicina se encuentra muy extendido en todas y cada una de las enormes urbes y zonas industriales del reino. La competencia es la expresión más especial de la guerra de todos contra todos, que hace estragos en la sociedad burguesa actualizada.

En lo que se refiere al estatus socioprofesional, la clase obrera era básicamente poco o nada cualificada y con escaso poder de negociación. Por otra parte, la primera ministra de Novedosa Zelanda, Jacinda Ardern, ha anunciado recientemente que está embarazada y estará seis semanas de baja. Un caso de muestra mucho más para probar que las mujeres no tienen que abandonar su carrera profesional si quieren ser madres. Por fortuna, los gobiernos de algunos países están construyendo nuevas leyes y medidas para fomentar la igualdad de género.

De la naturaleza misma de la industria y de la rivalidad, tal como de las crisis económicas que de ellas resultan. Dada la anarquía de la producción actual y de la repartición de los bienes de consumo, que no tienen por finalidad la satisfacción instantánea de las necesidades, sino más bien, por el contrario, la ganancia; dado el sistema en que cada quien trabaja y se enriquece sin preocuparse del resto, es inevitable que en cualquier momento la producción resulte excesiva. Aun en el momento en que el industrial sepa qué proporción de artículos y de qué clase cada país consume anualmente, ignora, sin embargo, la cantidad que tienen en reserva y, es más, ignora qué proporción de artículos ellos adquieren a sus contendientes.