Biografia De Garcilaso De La Vega

Juan Luis Alborg indica que nació en Toledo alrededor del año 1501, aunque hay otros autores que incluso se decantan por los últimos años del siglo XV. Correspondiente a una familia aristocrática, tuvo la oportunidad de recibir la más exquisita capacitación cortesana y críticos hay que aun se atreven a afirmar que se formó junto a los mismos príncipes. Esta formación no solo consistía en el saber de la filosofía, el latín, la historia u otra lengua viva sino asimismo en el manejo de las artes guerreras. De ahí que, desde muy joven combatió al lado de Carlos I en cercos, asaltos y conquistas.

De resultas de las heridas, falleció en la playa de Niza el 13 o el 14 de octubre en brazos del entonces duque de Gandía, después San Francisco de Borja. El resultado, que tuvo íntima y rebelde proyección en su poesía, fue que, estando en Ratisbona, Garcilaso fue culpado a permanecer desterrado en una isla del Danubio, sin embargo la intercesión de Pedro de Toledo y el duque de Alba a favor del poeta. En cierta medida, al denegar el pasado mítico de los casos anteriores, se va a desmitificar a favor de un nuevo mito creado por el poeta en la medida en que imitatio vitae. A ello contribuye una lengua totalmente formada y desgajada del latín que incluso disponía de una gramática propia donde se indicaban las reglas del “buen decir”. La oratoria, por consiguiente, no alcanza el abigarramiento posterior y siempre y en todo momento está al servicio del sentido del texto. El poeta no se entretiene probando su pericia con la lengua sino busca esas figuras pues “son primordiales”.

Siglo Xvii: Poesía Española Del Barroco Y Siglo De Oro

Con estos mitos y también historias amorosas o épicas entran a forma parte de la cosmovisión de la temporada un mundo radicalmente distinto del medieval en el que el aquí y el en este momento toma importancia. A la par, se busca una felicidad terrenal mientras se admite el disfrute sensual y de los sentidos como camino hacia la felicidad. A finales del siglo XV, pero en especial en las primera décadas del XVI, la literatura abandona el carácter simple, habitual, clásico y elemental de los autores de la Edad Media y se transforma en una lírica letrada, cultivada, infestada de metáforas y giros lingüísticos ingeniosos . En ese tiempo disfrutó, con algún altibajo, del favor del rey y de la protección del Duque de Alba; tuvo un hijo ilegítimo, Lorenzo, al que reconoció en su testamento; se casó con Elena de Zúñiga, dama de honor de Doña Leonor, hermana de Carlos I; conoció y se enamoró de Isabel Freyre, un amor no correspondido, que inspiró una parte de su obra lírica. Nacido y criado en Toledo y en Batres, Garcilaso era hijo segundo de Sancha de Guzmán, señora del castillo de Batres, y de Garci Lasso, comendador mayor de León, que fue embajador de los Reyes Católicos ante el papa Alejandro VI. En 1512, murió el padre del poeta y su madre le insistió en la educación humanista que tanto le ayudó en su etapa italiana.

Su obra al completo fue publicada tras su muerte por la viuda de Juan Boscán formando una parte del libro IV de la edición de 1543 de Barcelona. Descendiente de una familia noble asentada en la corte, vivió su infancia en múltiples pertenencias de esta, especialmente en Toledo, en donde recibió educación de caballero por parte de tutores, aprendiendo griego, latín, italiano, francés, música y esgrima. Ya al servicio de Carlos I, combatió en el asedio de Olías y de la isla de Rodas. Fue nombrado Caballero de Santiago participando en las campañas de Salvatierra y Fuenterrabía. Regresó a Toledo siendo nombrado regidor de la región, y allí se casó con Elena de Zúñiga. Con motivo de la boda del rey, conoció en Sevilla a Isabel Freyre, dama portuguesa, de la que se enamoró platónicamente y a la que dedicó poemas.

No obstante, no es Petrarca la única fuente de la poesía de Garcilaso, sino que el influjo de las Bucólicas de Virgilio y de su adaptación al italiano a cargo de Sannazaro, de la poesía de Ausias March (singularmente claro en el soneto Amor, amor, un hábito vestí) y de la de Horacio están presentes a lo largo de su producción. Con todo, la existencia de Petrarca y de la división in vita e in morte de su cancionero están presentes en la obra del poeta toledano, quien cantará a Isabel Freyre tanto en vida como tras su muerte, buscando en la poesía un espacio de encuentro con ella alén del tiempo, en una trayectoria ascendiente que acabará en la “Égloga III”. Pero, sin olvido de esa realidad buscada, se cuenta la historia que, distintamente a la poética, va a llevar a Garcilaso a la desaparición. “Tomando ora la espada, ora la pluma” (según uno de sus versos) escribió una obra corta pero intensa en su excelencia. Esta se disminuye a tres églogas, 2 elegías, una epístola, cinco canciones y treinta ocho sonetos realizados siguiendo los postulados de la nueva poética italianizante.

Piropos Amor

Garcilaso de la Vega no solo es el mayor representante de la lírica renacentista sino entre los enormes versistas de la literatura castellana de siempre. A pesar de habernos dejado solo un puñado de versos, con él se completó la revolución iniciada por Juan Boscán aparcando para toda la vida los modos sencillos, populares y orales de los cantares de gesta medievales. Garcilaso de la Vega fue un señalado poeta español perteneciente al Siglo de Oro, cuya relevancia radica en introducir, junto a otros poetas como Juan Bosco, la poesía renacentista en España, además de amoldar el endecasílabo italiano a la métrica castellana. Como hombre de letras, Garcilaso alcanza unas cotas altísimas que revolucionan la forma de ver y expresar la poesía.

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Estimulado por su amigo Juan Boscán que le anima a regresar los ojos hacia poetas italianos (Petrarca, Sannazaro, Ariosto…), entra fascinado en ese mundo, se enamora de sus formas e ideas, las traslada a su escritura y las acerca al español. También, en la primera postguerra, el afán de los campeones por restaurar los tiempos del Emperador dio rincón a una imitación superficial y fría de la obra de Garcilaso por parte de unos poetas que, agrupados en torno a una gaceta literaria que llevaba por título el nombre del vate toledano, han recibido el apelativo de “garcilasistas”. En 1523 fue nombrado caballero de Santiago y se casó con doña Elena de Zúñiga, dama de la hermana del emperador, doña Leonor de Austria.

Juan De Tassis Y Peralta

Garcilaso conoció en Granada a Isabel Freire, dama portuguesa de la Emperatriz, a la que logró “cuidado” de su poesía y eje narrativo de su cancionero. Conoció a Isabel y conoció la manera en la que expresarse a través de las orientaciones italianas a que le animó Andrea Navaggero, según testimonió Juan Boscán en su conocida declaración a la duquesa de Soma, que prologó el libro II de sus Obras. Pocos años después, Isabel Freire contrajo matrimonio con Antonio de Fonseca, al que apellidaban “el Gordito”, y del que Luis Zapata aseguraba en su Miscelánea “que en su historia hizo copla”, mencionando a que jamás podría ofrecer testimonio poético de la existencia de Isabel. Garcilaso sintió esta boda como una traición (“¿Por quién tan sin respeto me trocaste?”) que recordaría en su lírica.

Obra

Salicio y Nemoroso son los dos nombres pastoriles en los que se proyectó Garcilaso en su poesía. La égloga III es la última composición del poeta, encargada de la mujer de Pedro de Toledo, virrey de Nápoles, y donde afirma que su palabra “hará parar las aguas del olvido”. Sá de Miranda lamentaba en su égloga por boca de Salicio que el daño era de España “si enriquecen tus huesos tierra extraña”. Efectivamente, en el momento en que escribió el poeta portugués su égloga, el cuerpo de Garcilaso continuaba en Niza, como si quisiese cumplirse la petición testamentaria del poeta “si muriese pasado la mar”. Pasado el año, Elena de Zúñiga demandó el cadáver de su marido y este descansa, como también pedía el testamento, en San Pedro Mártir, “en la capilla de mis agüelos”. En agosto de 1532 el poeta toledano se hallaba de nuevo en Italia, en especial en la Corte napolitana del virrey Pedro de Toledo.

Literatura

Ciertos de sus sonetos como el XIII y el XXIII que se reproduce a continuación forman parte del canon indispensable de la literatura en castellano con su lengua delicada y el avance de sus suaves metáforas. Entre las canciones, La flor del Gnido, prosigue la temática cariñosa de las églogas y la mayoría de los sonetos, mientras las elegías y las epístolas están dirigidas a sus amigos Juan Boscán y el Duque de Alba. Nació en el seno de una familia noble que perteneció a la Corte del Emperador Carlos V desde el instante en que este llegara a España, todavía como rey. En 1519 participó en un alboroto civil en el que el concejo se oponía al cabildo, lo que le costó tres meses de destierro. Tras ser nombrado “Contino” del emperador (su padre lo había sido de los Reyes Católicos, así como embajador suyo en Roma), participó en la batalla de Olías contra los comuneros y, en 1522, en el ubicación de Rodas. Allí coincidió con su constante amigo Juan Boscán, con quien compartió tanto la trayectoria vital en la corte del Emperador como la gloria de haber dado carta de naturaleza al endecasílabo en castellano, después de los poco afortunados intentos que en el siglo XV había hecho don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.