Como Murio Einstein

A exactamente la misma conclusión llegaría otro equipo de neurólogos, de la Facultad de Florida, en un estudio nuevo de 2012. La entrevista que Steven Levy le hizo a Harvey se publicó bajo el sugerente título “Yo encontré el cerebro de Einstein”, y su repercusión fue tal que fue leída por algunos reputados científicos de la Facultad de Berkeley, entre ellos la neuróloga Marian Diamond. La doctora Diamond se puso en contacto con Harvey para solicitarle un fragmento de aquel cerebro que tan celosamente guardaba. Diamond examinó la muestra y en 1985 publicó un estudio en el que sostenía que el cerebro de Einstein tenía más células gliales (cuya función primordial es dar soporte a las neuronas) por neurona que un individuo habitual. A partir de entonces, Harvey comenzó un increíble viaje a través del país transportando pequeñas muestras del cerebro de Einstein en el maletero de su coche.

como murio einstein

Luego dividió las piezas en dos recipientes con alcohol y se las llevó a su casa para ocultarlas en el sótano. El asunto salió a la luz días después, en el momento en que Harvey confesó todo al hijo de Albert Einstein, Hans Einstein. Le explicó que, aunque aquello podía ciertamente verse como un hurto, era más bien parte de un experimento científico. Estaba claro que su padre había sido un hombre intelectualmente excepcional, y quizá la clave de esa salvedad se encontraba ahí, en alguna parte de su encéfalo. Por algún motivo, Hans accedió a que el nosólogo conservara el cerebro, bajo la promesa de que le daría un uso exclusivamente científico.

Albert Einstein (1879-

Se cuenta que el último amor de Einstein, Johanna Fantova, lo era más que nada por su condición centroeuropea. Casado un par de veces y con dos hijos reconocidos, fue un activo defensor del pacifismo, más allá de que se le recuerde asimismo por respaldar el “Proyecto Manhattan”, un programa de avance de armas nucleares en EEUU que daría lugar a la bomba atómica. Pero tras el desastre de Hiroshima y Nagasaki, hizo campaña contraria a las armas nucleares.

De la misma forma, cuando la luz sale de un elemento que se aleja de manera rápida del espectador su luz queda “descomprimida”. En el caso del coche el sonido se hacía más grave y en el de la luz se tiñe levemente de colorado. Harvey murió el 5 de abril de 2007, a los 94 años, y los trozos de cerebro que aún conservaba fueron a parar a sus herederos. Tres años después, estos los donaron al Museo Nacional de Salud y Medicina, donde tienen la posibilidad de verse a día de hoy. Sin embargo, su fama pública se acrecentó, era perseguido por periodistas y curiosos, los graduados querían trabajar con él y científicos de cualquier parte del mundo aprovechaban o provocaban sus estancias en Princeton con la intención de visitarlo. Era muy habitual en la ajardinada zona en que vivía, el comerciante que le atendió en su primera compra -un helado y un peine, ¡quien lo afirmaría!

El Universo Se Amplía Hubble Lo Descubrió E Logró Que Einstein Aceptara Un Fallo Que Jamás Sabría Que No Lo Fue

Para Einstein, según sus palabras, este hecho sería determinante puesto que le fascinó visto que aquella aguja siempre y en todo momento apuntara en exactamente la misma dirección sin estar en contacto con nada. Esa curiosidad innata sería alentada y alentada por sus padres que le educaron en la perseverancia y la independencia. Morse tomó entonces la que es ya una de las imágenes icónicas de la carrera de Einstein. Si bien el fotógrafo no pudo ofrecer su muy grande única –el editor de LIFE de aquellos años, Ed Thompson, decidió renunciar a ella por respeto a la familia–, la instantánea se publicó el pasado año y exhibe el despacho del físico lleno de papeles.

Decidido a cumplir su promesa, guardó el encéfalo en el sótano de su casa y contactó con varios neurólogos. Para su sorpresa, nadie deseaba arrimarse a su sótano ni a aquel cerebro troceado. Quizá tomaban a Harvey por un orate o quizá sencillamente tenían cosas mucho más esenciales que hacer.

Como ha contado en más de una entrevista, el ejército estadounidense se puso en contacto con él para hacerse con el cerebro por el hecho de que al gobierno le preocupaba que la codiciada parte terminara en manos de los soviéticos, aunque Harvey desoyó la oferta. En aquella temporada, el planeta entero se encontraba pendiente del final de la guerra de Vietnam y del escándalo Watergate, y acabó olvidándose completamente del cerebro perdido de Albert Einstein. No fue hasta 1978 cuando el periodista Steven Levy, del New Jersey Monthly, logró que Harvey le concediese una entrevista. Por entonces Harvey tenía un trabajo de supervisor médico en un laboratorio de pruebas biológicas, y en el momento en que le preguntó si aún tenía el cerebro de Einstein contestó afirmativamente.

El Misterioso Asesino De Albert Einstein

Harvey contactó con múltiples neurólogos de todo el país ofreciéndoles examinar el cerebro de Einstein, pero increíblemente absolutamente nadie aceptó. La mayor parte pensó que Harvey era un lunático o que les estaba gastando una broma pesada. Su mujer lo acusó de obsesionarse con el cerebro y acabó por abandonarlo dejándolo solo y en la ruina más absoluta.

La Increíble Historia Del Cerebro De Einstein

Tras publicarse la crónica de Harvey en la revista Science, comenzaron a llegarle solicitudes por la parte de muchos investigadores a fin de que les enviara pequeñas muestras del cerebro de Einstein (muestras que Harvey cortaba con un cuchillo de cocina que sólo usaba para ese fin). Después, el patólogo enviaba las muestras por correo postal en un frasco de una marca de mayonesa que ingería de manera compulsiva. Años después, la cadena BBC emitió un reportaje sobre la vida del ya octogenario Harvey, donde se le veía merodeando por el sótano de su casa con un frasco de mahonesa en la mano y cortando una pieza del cerebro de Einstein en una tabla de quesos con su cuchillo de cocina “particular”. Se llama aneurisma a una dilatación de una vena o una arteria en una zona localizada. Este ensanchamiento se produce al debilitarse el tejido del vaso sanguíneo en aquella zona y al acrecentar dicho aneurisma, mayor puede ser el peligro de su ruptura y, por tanto, de padecer hemorragias que en el peor caso tienen la posibilidad de conducir a la muerte. Los aneurismas mucho más frecuentes son los de aorta, la arteria principal en el cuerpo humano, y cuando se producen a la altura de los riñones es cuando charlamos de aneurisma de aorta abdominal.

La física en tiempos de Hitler , Einstein fue el único físico importante que criticó abiertamente a los nazis desde el instante en que supo de su vida. El cosmos no permanecía estático si no que se encontraba en incesante separación. Desde que el hombre alzó su mirada en la noche procuró marcar mapas de las estrellas. Los siglos pasaron y las herramientas con las que ver se hicieron más sofisticadas, pero las estrellas seguían siempre allí, en el mismo lugar.

En el mes de abril de 1955, el físico alemán Albert Einstein murió a la edad de los 76 años. La causa de su muerte deriva de una patología que acostumbra afectar con determinada continuidad a personas mayores de 65 años, el aneurisma de aorta abdominal, asimismo famosa por sus iniciales como triple A o AAA. Albert Einstein sufrió una ruptura de esta clase de aneurisma que le ocasionó una hemorragia interna y que al cabo de unos cuantos días puso fin a su historia.