La Ideologia De Marx

“La teoría del valor-trabajo parece inútil de tomar en consideración el valor de bienes como la tierra o las materias primas”. Volvamos a eso que ha dicho Firestone sobre que la familia siempre oprime a las mujeres y a los pequeños. Está sacado de forma directa de Marx, el recién descubierto Marx del siglo XX. De la misma manera, me agradaría pedirles si en algún momento podrían poner los principales aportes de las diferentes Doctrinas económicas.

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O, en otro sentido, ¿equivale a herramienta para enfrentar los problemas recientes? Todo esto debería merecer una consideración detenida que aquí no puede tener cabida. Una ideología política fértil no puede florecer sobre tal desconexión de la verdad, por mucho que nos repitan que ninguno de sus catastrofes eran marxismo real. Devolvámoslo al rincón del que jamás debió salir o atengámonos a las secuelas. A esta altura uno ya debería tener claro que el marxismo es tal fracaso como teoría económica que solo puede llevar a las catástrofes políticas que todos poseemos en mente.

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Por eso, aun en el momento en que haya gestos de adaptación a los avances sociales, estos movimientos sean generalmente lentos y exageradamente cautos. Por esta razón, el impulso crítico se dirige mucho más hacia fuera que hacia dentro. La autocrítica se siente como un peligro, a no ser que sea muy comedida y dominada de arriba abajo. Esta vez me referiré al marxismo en su vertiente de ideología formadora de identidades colectivas.

Terminan allí las frases sobre la conciencia y pasa a ocupar su lugar el comprender real. La filosofía sin dependencia pierde, con la exposición de la verdad, el medio en que puede existir. En vez de ella, puede manifestarse, como máximo, un compendio de los desenlaces más en general, abstraído de la cuenta del desarrollo histórico de los hombres. Estas abstracciones de por sí, separadas de la historia real, carecen de todo valor. Sólo pueden ser útil para hacer más simple la ordenación del material histórico, para señalar la sucesión en serie de sus distintas estratos. Pero no ofrecen de ninguna manera, como la filosofía, una receta o un patrón con arreglo al que puedan aderezarse las épocas históricas.

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Por mi parte, llamo marxismo al cuerpo de ideas que fue bautizado con ese nombre tras la desaparición de Marx. Este conjunto de ideas, impulsado más que nada en Alemania, a fines del siglo XIX y inicios del XX, incorpora las ideas de Marx de forma selectiva, haciendo más fácil, exagerando y desfigurando en parte esas ideas. El marxismo tiene bastante de Marx, sin duda, pero no es completamente igual a eso que él dejó escrito. “[Según Marx] el valor de un elemento va en función del trabajo que requeriría producirlo ahora, sin importar un mínimo cuánto trabajo se empleó en verdad en producirlo. Por paradójico que parezca, la teoría del valor-trabajo es incompatible con la afirmación de que el trabajo es lo único que crea valor”.

Marx y Engels destacan que tanto Stirner como los “socialistas reales” odian al proletariado revolucionario y, lejos de orientarse hacia el futuro de Alemania, vuelven hacia atrás. La Ideología alemana denuncia el nacionalismo de los “socialistas reales” y exhibe que el orgullo nacional hinchado de los jóvenes hegelianos se ajusta a la vida miserable de comerciantes y tenderos de la burguesía alemana de aquella temporada. Dada esta interpretación de la ideología como una manera de alienación, entre las tareas fundamentales de la filosofía va a ser la de desenmascarar el supuesto carácter objetivo de las descripciones ideológicas; la filosofía se concibe fundamentalmente como filosofía crítica.

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Prosiguió siendo uno de los escritos inéditos de Marx -como losManuscritos económicos, de y no estuvo a disposición de los lectores hasta su publicación a principios de la década de 1930. El principal motivo es que ofrece precisamente todo lo opuesto a lo que ofrece el capitalismo. Al paso que el capitalismo aboga por la supremacía del capital frente al trabajo, el marxismo prima el trabajo por encima de dicho capital. Al tiempo que el capitalismo charla de la privatización de los factores de producción, el marxismo aboga por la colectivización de estos. El tema acaba cuando el estado es corrupto, como en la mayor parte de los paises, llevando la bandera de socialista y en si termina en populismo, como pasa en América latina donde son todos marxista pero su bolsillo es capitalista.

Aunque los marxistas predijeron que el capitalismo nos mataría de apetito, la pobreza cae más rápido que jamás. En la medida en que la familia es esa “célula original” de la vida popular, como sostiene la Iglesia y sabían los mucho más honorables pensadores de la antigüedad (como Aristóteles y Cicerón), eso significa también que el ataque a la familia -que es la guerra de género- se interpreta como una guerra santa liberadora. Además, la unidad familiar es la primera composición que engendra la desigualdad. Pues la familia es la manifestación de la división sexual del trabajo original. Nuestra noción de familia supone propiedad y distinción en vez de universalidad e igualdad. La ideología alemana, si bien fue redactada hacia 1846, no se publicó hasta 1932.

Hay mucho más, pero estos tienen la posibilidad de detallarse sin recurrir a complicadas demostraciones matemáticas (habituales, exempli gratia, de las refutaciones de la teoría del valor-trabajo, como esta de Álvaro Romaniega). En este sentido, los ideólogos de género, empezando por las feministas marxistas de mediados del siglo XX, fueron unos lectores mucho más leales de Marx que alguno de sus lectores economistas de finales del siglo XIX que fundaron los distintos partidos comunistas y socialistas inspirados en los escritos económicos de Marx. La implantación del comunismo, que abolirá la propiedad privada y establecerá nuevas maneras de producción e intercambio no enajenantes; el comunismo es el movimiento real que supera el estado actual. Con la división popular del trabajo se da también la distribución desigual de los bienes , cuya primera forma hace aparición en la familia, donde el hombre domina a la mujer y los hijos.

Quien se alía con la revolución de género se alía con la destrucción de las familias y de las enseñanzas de la Iglesia. Si las familias y la división sexual del trabajo existen, la igualdad no puede ser alcanzada. De este modo, desmantela el bloque de construcción de la unidad familiar opresiva que instaló este pecado original de la división de género hace un buen tiempo. El origen de la desigualdad, la división del trabajo, es “la división del trabajo en el comportamiento sexual”. Es esta división del trabajo en el acto sexual la que reconoce la distinción entre lo masculino y lo femenino, la que establece la conciencia de la división de la que fluyen todas las divisiones del trabajo siguientes y la creciente desigualdad.