Método Aristotélico

Señalaba que la Tierra era un planeta estático y que cerca de ella giraban el Sol, los planetas y las estrellas. Aunque su planteo era erróneo, de todas y cada una maneras, contenía una semilla para entender la mecánica celeste.

De otro lado, esas propiedades son virtudes solo si se sostienen en el punto medio, al que Aristóteles llama “dorada mediocridad”. Una discusión entre materia y forma que tomaría como referencia, por poner un ejemplo, la filosofía de Kant para enfrentarse a las ideas de empiristas como David Hume. Se cree que este pensador elaboró alrededor de 200 tratados, pero de estos solo se conservan 31. Fue el acólito más brillante de Platóny el ejemplo vivo de que el alumno sobrepasa al maestro.

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El pensamiento aristotélico también ingresó el principiode la no contradicción. Este señala que una afirmación y su negación no tienen la posibilidad de ser verdaderas al mismo tiempo y en exactamente el mismo sentido. Por ejemplo, “estoy vivo o estoy muerto”, con relación a la vida en sentido biológico. De la misma forma se podía explicar el mecanismo de formación de las nubes.

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Advirtamos finalmente que, si bien la Retórica aristotélica está preocupada sobre todo por la validez de los medios de persuasión y es un instrumento éticamente neutro, persigue una meta final de carácter ético. Es cierto que en sus primeros trabajos Aristóteles insiste en que el orador, libre de cualquier implicación ética, debe «teorizar» y «investigar» todas y cada una de las posibilidades reales de conducta, pero advierte que, en el instante de la elección, debe tener presente también las premisas morales y los valores políticos. El género deliberativo, propio del parlamento, trata ante la asamblea del bien y de la alegría, considerados como fines de la conducta individual y social. Aristóteles apunta las causas que lo originan y los medios correctos para lograrlos, describe los distintos puntos y grados de las acciones utilitarias y, para finalizar, esboza las diferentes formas de gobierno. Su «rincón» o «tópico» es lo posible, ya que no se delibera sobre lo necesario ni sobre lo irrealizable ni tampoco sobre lo posible natural o casual, sino más bien solo sobre aquello que depende de nuestra intención. El «género deliberativo» es el más necesario y tiende a los mucho más altos fines.

«órganon»: Principio Y Fin De La Lógica

En el presente trabajo, nos importa detallar la posible influencia de Sócrates en la dialéctica aristotélica. En la primera, de forma muy breve nos vamos a centrar en la problemática de la reconstrucción aristotélica del pensamiento de Sócrates. En la segunda parte, analizaremos algunos aspectos del llamado procedimiento socrático. Al final, en la tercera sección, examinaremos qué aspectos de ese método podría haber heredado Aristóteles. Nuestra tesis es que la dialéctica aristotélica tiene reminiscencias socráticas que nos permiten hablar de una herencia socrática.

El ser humano se guía por su ethos , pero sin desvincularse de la reflexión racional, que tiene presentes los fines últimos a los que se encamina su acción. Recordemos que Aristóteles distinguía las virtudes éticas de las dianoéticas y las situaba en diferentes partes del alma racional, pero asimismo se preguntaba si no serían dos puntos de lo mismo, “tal como lo son en la circunferencia lo convexo y lo cóncavo”. Esta ambigüedad se da asimismo en la sabiduría práctica, que no es pura reflexión, sino más bien conocimiento experiencial aplicable a cada caso. En el momento en que deliberamos sobre nuestras acciones no lo hacemos sobre principios generales, sino que evaluamos la conveniencia de las situaciones y, para llevarlo a cabo, resulta extremadamente útil la experiencia.

Aristóteles: Constructor De La Filosofía De La Ciencia Y Del Metodo Científico (parte I)

El estudio de la felicidad como fin ético de la Retórica lleva a la definición de «exitación» y al análisis de sus diferentes tipos. Todo lo que es de conformidad con la naturaleza es placentero y todo lo que es opuesto a ella es lamentable. Distingue entre los bienestares anatómicos o instintivos, y los placeres intelectuales, imaginativos y morales. Aristóteles apunta que el deseo de exitación, estimulado por la imaginación ‑memoria e ilusión‑ constituye entre los impulsos básicos vitales desencadenantes de las formas de proceder delictivas. El género judicial tiene por objeto la justicia o la injusticia de los hechos, y su fin es arreglar la injusticia. Pretende beneficiar una cierta opinión sobre un derecho que ha sido perjudicado.

2 Aunque la ética aristotélica nos brinda una rica antropología de la acción, falta en ella una investigación sobre la independencia que Gadamer explicitará en sus estudios sobre la finitud humana. Mucho se escribió y hablado sobre la manera de enfrentar este desafío, pero que tal meditar en adaptar el procedimiento aristotélico a la comunicación empática que se requiere por estos momentos. Ingreso instantáneo a millones de ebooks, audiolibros, revistas, podcasts y considerablemente más. En las virtudes morales estarían la fortaleza, la templanza y la justicia.

Esta esencia tiene la propiedad de que su movimiento natural no está dirigido hacia el centro del universo . Sus átomos están animados de un movimiento circular, de tal modo que el centro de la circunferencia coincide con el centro del universo y, por ende, paralelo a la superficie de la Tierra. Según la física de Aristóteles los cuerpos están sujetos a movimientos naturales, que se producen como resultado de la tendencia de que están animados los átomos que los forman a dirigirse a su esfera pertinente.

La figura de la derecha sería la visión moderna de la esfera de las estrellas fijas, donde se pueden distinguir las constelaciones más importantes. En este modelo solo son probables estos 2 movimientos, naturales o forzados. Así no se explican la gran mayoría de los movimientos; es decir, aquéllos que se producen como resultado de un impulso inicial, como el movimiento de una flecha o una lanza. En este tipo de movimientos se aplica una fuerza a la flecha durante un tiempo corto, tras el cual la flecha recorre un espacio considerable sin estar animada, aparentemente, por ningún tipo de fuerza, contrariamente a lo estipulado por la teoría. Para argumentar este tipo de movimiento Aristóteles tuvo que idear la teoría del horror al vacío, teoría que perduraría hasta el momento en que Torricelli demostró su falsedad, poco tras la desaparición de Galileo. Aunque no se desecha que el germen de la Poética aristotélica se halla en las indagaciones que realizó con ocasión de su preceptorado sobre Alejandro Magno, la proposición mucho más extendida hoy en dia apunta a que esta obra fue compuesta durante la segunda estancia de Aristóteles en Atenas (entre 335 y 323 a. C.).