Atenea

Atenea – diosa griega de la sabiduría, protectora de las artes, las invenciones, la valentía y la elocuencia, fue adorada en la antigua Grecia, en las colonias griegas de Asia Menor y en el norte de África. En la mitología romana, la diosa de la sabiduría se llamaba Minerva.

El nacimiento de Atenea

Atenea, la diosa griega, era la hija de Zeus, el gobernante supremo de los dioses que habitaban el Monte Olimpo. Según la mitología griega, para evitar el cumplimiento de la profecía de que su hijo podría nacer más fuerte que él, Zeus se tragó a su amante embarazada, Métis.

Después de un tiempo, Zeus sintió un fuerte dolor de cabeza y le pidió a su hijo Hefesto que le abriera la cabeza con un golpe de hacha y de ella nació «Atenea», ya cubierta de armadura.

Mitos en la Vieja Grecia

El mito tiene un carácter social desde su origen y expresa la concepción del mundo compartido por los miembros de una comunidad. El mito contribuye a reforzar la cohesión del grupo, así como a explicar un misterio. Con el tiempo, en medio de los mitos tribales, los dioses han surgido como un intento de explicar los fenómenos naturales o como una garantía de victoria en las guerras, las buenas cosechas, la suerte, el amor, etc.

El Partenon

Atena, conocida como Palas Atena, era la diosa de la sabiduría, la protectora de las artes, los inventos, la valentía y la elocuencia. Para obtener las buenas gracias de esta poderosa criatura, los griegos la honraron con ritos, fiestas y ofrendas que fueron realizadas por el individuo que solicitó las gracias, en un santuario apropiado.

En el templo principal de Atenas, el «Partenón», construido en el siglo V a.C. por el emperador Pericles, se celebraba una fiesta anual, los «Pannathenes» en honor de Atenea.

Leyendas de la diosa Atenea

Atenas fue la protectora de los héroes griegos y aparece en varios episodios, entre ellos, la aventura de Belerofonte en la muerte de Quimera, un terrible monstruo que tenía el cuerpo de una cabra, la cabeza de un león y la cola de una serpiente, expulsando fuego por la nariz, matando animales y hombres. Simbolizaba las erupciones volcánicas, la tormenta y el trueno.  Atenea le dio una rienda de oro, con la que Belerofonte atrapó a Pegaso, el caballo volador, que lo llevó a través de los cielos hasta la guarida de la Quimera.

Con la ayuda de Atenea, su medio hermano, el héroe de Perseo mató a la Medusa, una terrible criatura con una peluca formada por serpientes, cuya mirada transformaba en estatuas de piedra a todos los que se enfrentaban a ella. Atenea le prestó su escudo y Hércules también le ayudó prestándole sus sandalias aladas.

 Estatua de la Diosa Atenea

La diosa Atenea fue representada como una bella joven guerrera, que llevaba un escudo mágico, un casco y una lanza y una coraza. Su estatua fue erigida frente a la Academia de Atenas en Grecia.

Cuando Grecia se convirtió en parte del Imperio Romano, los romanos asimilaron la mitología griega. Atenea, la diosa sabia y valiente de las artes, la inteligencia, protectora de las ciudades, arquitectos, tejedores y orfebres, fue identificada como «Minerva».

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